En enero de 1957, Fernando Belaunde Terry y Eduardo Watson Cisneros, protagonizaron uno de los últimos duelos de “sable” que se conocía. Es que sucede que hasta ese entonces, el honor y las diferencias políticas se resolvían de manera más violenta. En muchos casos se hacía uso de cadenas, pistolas y todo cuanto sirva para derrotar al oponente.

En estos tiempos, se cree que los ataques políticos encuentran en medios de comunicación y ahora en las redes sociales una enorme autopista para provocar el debilitamiento del adversario. En política, muchas veces sucede lo contrario.
Otros prefieren convocar a movilizaciones en nombre del “pueblo”, pero llegada la hora, ese “pueblo” nunca salió o sale a las calles para respaldarlos.

El presidente, Martín Vizcarra, cada vez que puede crítica al congreso. Algunos medios de comunicación, también enfilan su artillería mediática en esa misma direción. El mensaje de ambos atacantes es que se está al frente del peor
parlamento de la historia, por lo cual deben irse todos a sus casas y producirse el adelanto de elecciones.

Confiar solo en la dimensión publicitaria los ataques políticos desde los amigos del sistema de medios, es un despropósito. Julio Guzmán y Verónica Mendoza, demostraron no tener potencia de organización política con la última
movilización. En Huancayo, las bases de “Perú Libre” pudieron organizar una mayor movilización de lo que se vio. “En nuestra cultura nadie está dispuesto a morir por nada, ni por nadie y menos por un político”, Jaime Duran Barba.

Domingo, de setiembre de 2019