El paso de Guido Bellido como Presidente del Consejo de Ministros (PCM), fue con más penas que glorias. Poco sirvió apelar a la simbología del sombrero, hablar en Quechua o chacchar la hoja coca frente a sus colegas parlamentarios. Quedó la imagen de sus actos, pero no sirve de nada si hay poco contenido.

Los políticos no sólo tienen que parecer, sino fundamentalmente deben ser percibidos que solucionan problemas. Y sobre todo, que no agreguen más de los que ya tiene la población.

El ex premier Bellido apenas dejaba el cargo, mientras recogía sus pertenencias y se despedía de sus ex colaboradores, y el tipo de cambio del dólar comenzaba a bajar como  si se tratase del final de una tormenta que castigó duramente a los peruanos. Al margen de la economía de libre mercado que impone sus propias reglas en países en vías de desarrollo, es evidente la debilidad de construcción de consensos que aqueja a la política peruana. Nada se hizo para tender puentes.

Nuestro ex premier Guido Bellido creía que gobernar se reduce a enviar apuntes de gobierno desde el twitter. Sin duda, sus publicaciones en redes sociales eran para buscar rebote de prensa, pero la comunicación de gobierno no es sólo trabajo de relaciones públicas o prensa. ¡La comunicación es mucho más que informar!

Guido Bellido ya no está en la PCM. El Presidente Pedro Castillo tiene la posibilidad de reorientar sus objetivos políticos. Sin embargo, la nueva conformación ministerial tiene el terreno movido debido a que su bancada parlamentaria de Perú Libre se mostró desafiante, reclama mayor presencia y hasta lanza amenazas. 

Para un mandatario es muy difícil gobernar sin apoyo de su bancada. La única posibilidad es tender puentes y lograr acuerdos con otros grupos parlamentarios que hasta hace unos días pedían la vacancia presidencial. El costo puede ser alto, porque se trata de perder coherencia política e ideológica con el partido político que lo llevó al poder y ahora está en sed de venganza.

Domingo, 10 de octubre del 2021
Diario Correo – Huancayo