Nuestro país tiene una enorme precariedad a nivel de instituciones públicas que cada cierto tiempo es conducida a sumergirnos en el caos social. Las dictaduras militares, luego fue el terrorismo con Sendero Luminoso y el MRTA que destrozaron la poca o nula institucionalidad que teníamos.

El sociólogo alemán Max Weber afirmaba que la clave para ejercer el poder, en la sociedad moderna, era la organización de la burocracia. Y, claro que tenía mucha razón tanto que los políticos se trazaron como objetivo principal conquistar la burocracia para convertirla en un campo de batalla o en una trinchera de guerra.    

¿Cuál fue el problema a la hora de conseguir el poder? El detalle es que, en la sociedad peruana, los políticos le dan poca o nula importancia a los cuadros técnicos o políticos que deberían acompañarlos a la hora de gobernar.    

El caos de gobernabilidad que atravesamos proviene desde hace muchas décadas atrás. Nuestra agonía social no es un reciente descubrimiento de la derecha peruana que responsabiliza a Pedro Castillo como su descubridor. Los peruanos nunca vivimos en un paraíso de gobernabilidad política, lo que sucede es que cada vez tocamos el fondo y nos sumergimos en medio de una crisis crónica.     

El gobierno del presidente Pedro Castillo acaba de juramentar al cuarto Gabinete Ministerial. ¿Cuántos Vice Ministros, directores ejecutivos y funcionarios públicos una vez más serán removidos? ¿Cuánta inestabilidad política, económica y social genera la actual crisis política? ¿Dónde quedará la promesa de no más pobres en un país rico?

El presidente Castillo demuestra que no tiene equipo técnico para organizar una ruta de gobierno. Y, por los ministros que juramenta tampoco demuestra tener cuadros políticos. Entonces, ¿cómo podría retener el poder político? La respuesta es que con o sin sombrero continuará gobernando igual.

Domingo, 13 de febrero del 2022
Diario Correo – Huancayo