Algo que los políticos deberían saber e incluso casi tatuarse en la piel, es que la realidad para la política, son las percepciones que la gente tiene sobre hechos concretos y muchas veces subjetivos. Además, nuestro cerebro no reconstruye una realidad, lo que hace es construir nuestra experiencia de esa realidad, (Martínez Conde 2012).

Pero las percepciones se alteran o varían en una relación de espacio – tiempo (Albert Einstein). Algo así, como lo que puede parecer mal para mí, puede estar bien para mis vecinos. Los reclamos por los pasajes de transporte en Chile o el alza del costo de la gasolina en Ecuador, pueden ser temas que quizás pase desapercibido para los peruanos.

Los últimos acontecimientos políticos en Perú, son prueba de ello. Aún existen opiniones a favor o en contra sobre la disolución del Congreso de la República. Por lo cual, dudo mucho que se resuelva con la sola convocatoria a nuevas elecciones parlamentarias. Porque como diría alguna vez, Jorge Luis Borges, la democracia suele ser un abuso de la estadística.

Entonces, para mis amigos políticos que se atreverán a postular en enero de 2020, háganlo; el objetivo político no necesariamente será ganar para ser elegido, sino lograr un posicionamiento de imagen. Y recuerden, “miente, miente que algo queda”. “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. No sean ingenuos, los medios de comunicación juegan un rol fundamental en la construcción de pasiones entre mentiras y verdades.

Domingo, 20 de octubre de 2019