En las calles, miles de comerciantes informales salen para intentar vender algún producto. Ya no importa mucho si se está o no en estado de emergencia o cuarentena; lo importante es llevar algo a casa.  Pero el riesgo es alto en se tipo de comercio ambulatorio, y es muy probable que esa sea la causa para que a los peruanos les cueste mucho salir airosos de la pandemia del coronavirus. Estar ubicados en la quinta posición a nivel mundial de contagios es un dato concreto que no debería soslayarse.

No solo es buscar culpabilidad, que seguramente lo habrá. Pero sin duda el problema es más complejo de lo que parece. La política se cae a pedazos de la mano de sus políticas públicas y de la inmensa burocracia del Estado con sus gobernantes a nivel nacional, regional y local ya sin mucho oxígeno político para contener esta catástrofe.

¡Cuidado! El terreno electoral podría estar fértil. La amenaza del discurso populista deja abierta la posibilidad para que tome ventaja en la forma de hacer política. Saldarán a las calles para dividir y enfrentar a los peruanos. Llenarán de odio para llamar la atención en un electorado altamente emocional. Muestra de ello es lo que ocurrió hace unos días en el parlamento.

Los parlamentarios están tan desesperados por llamar la atención que olvidan la construcción de consensos políticos que es la base para una gobernabilidad democrática con visión de futuro. ¿Hacia dónde iremos?

Domingo, 12 de julio de 2020