Luego del discurso presidencial del 28 de julio, diferentes sectores políticos y no políticos aplaudieron  la propuesta de adelanto de elecciones. Muy pocos la criticaban. Nos vamos todos, habría dicho el presidente, Martín Vizcarra. Seguramente, él creía o cree que tiene el sartén por el mango. Pero en política no siempre se puede estar absolutamente seguro de un resultado al cien por ciento a favor. Siempre hay cabos sueltos.

En ese momento de calor político había que golpear a un adversario que aplaudiera el electorado peruano. Ese blanco fue un parlamento desprestigiado e indefendible por varias razones. Sin embargo, ¿qué cambió en los últimos días? Al parecer, primó lo económico. Y desde diferentes sectores se exige una urgente salida a esta crisis.

Sin duda, el tema económico es un fuerte detonante. Chocar con el bolsillo de pobres y ricos siempre traerá consecuencias sociales y políticas. La oligarquía peruana (CONFIEP y otros más… ) están preocupados porque ven amenazado sus intereses económicos con la marcha atrás del proyecto minero “Tía María”. Y ahora, arremeten mediáticamente contra Vizcarra. ¿El acuerdo post “Ley Mulder” duró poco?

De todo lo que ocurra, el único responsable será el presidente, Martín Vízcarra. Él gobierna, tiene el poder para construir consensos, pero parece que no le interesó y no le interesa.

Domingo, 18 de agosto de 2019