Así como van las cosas, pasaremos un primer trimestre (enero, febrero y marzo) con la esperanza e incertidumbre que algún día llegará las vacunas que frene el avance del coronavirus para más de treinta millones de peruanos.

Por lo pronto, el gobierno nacional informó que llegarán un lote de vacunas de procedencia China durante el mes de enero de 2021. La noticia que prometía ser alentadora con el pasar de los días comienza a perder terreno y generar suspicacia. Esa vacuna que pertenece a la empresa farmacéutica “Sinopharm”, aún no tiene aprobación de la Organización Mundial de Salud (OMS).  ¿Compramos vacunas por desesperación mediática o cálculo político? Si no resulta, los morados tendrán una piedra en el zapato durante la campaña electoral.

La vacuna china tiene una efectividad del 79% y un costo de 75 dólares por dosis. Por alguna razón burocrática no se logró concretar la adquisición de vacunas “Pfizer” de procedencia alemana y que tiene una efectividad del 95 % con un costo de 12 dólares la dosis, y dicho sea de paso es la misma vacuna, con aprobación de la OMS, que se utiliza en EE.UU. y Europa. Solo esperamos que la diferencia entre costo económico y efectividad sanitaria sirva para salvar vidas.

Los peruanos tenemos una larga experiencia de aprovechamientos económicos en tiempos de crisis como lo que ocurrió durante la guerra con Chile: el gobierno del presidente Manuel Ignacio Prado pagó casi tres veces del precio real, dos obsoletos buques de río para combatir en el mar. (El Expediente Prado de Víctor Andrés García Belaunde). ¡Todo un robo al Estado en pleno conflicto bélico!

Domingo, 10 de enero de 2021
Diario Correo – Huancayo