¿Cómo evitar el desprecio y el odio? Se preguntaba, en 1513, Nicolás Maquiavelo cuando escribió “El príncipe”. Maquiavelo sostenía que un gobernante debería evitar de todas formas el ser odiado o despreciado por sus súbditos. Es decir, que al mantener en descontento o rechazo al pueblo deja abierta la posibilidad para la conspiración interna y cuya única posibilidad es liberar a los ciudadanos de la tiranía del gobernante.

¿Por qué tanto odio político genera Alberto Fujimori? El gobierno de Fujimori fue de corte autoritario que desprestigió instituciones públicas. La corrupción y manipulación mediática fue estandarte político. Sin embargo, su estilo de gobierno dejó sentada las bases para que el país se sostenga a través de una economía social de mercado donde el Estado dejaba su rol subsidiario y de intromisión que se mantiene hasta la actualidad.

Por otro lado, también dejó marcada una huella asistencialista en un sector de la población que le permitió al fujimorismo, como colectivo político, tener continuidad política. En nuestra sociedad, a los gobernantes se les recuerda por la trascendencia de sus decisiones entre aciertos y errores, pero sobre todo, por sus delitos.

Keiko la hija de Alberto Fujimori postuló a la presidencia de la República, pero perdió en tres ocasiones. El legado político del fujimorismo se mantiene muy a pesar que perdieron frente a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo.

El fallo del Tribunal Constitucional que declara la posibilidad para que Alberto Fujimori quede en libertad provoca pasiones entre los que lo odian y los que desprecian. Sin embargo, me parece que su liberación marcará una línea entre el presente y el pasado. Los peruanos tienen sus propias preocupaciones diarias y no creo que la discusión sobre la liberación de Alberto Fujimori sea un tema de afiebrada discusión en los hogares.  

Domingo, 20 de marzo del 2022
Diario Correo – Huancayo