Hace unos días, gustosamente formé parte de una mesa de expositores en la Universidad de Huancavelica, donde junto a César Franco (Colombia) y el doctor Juan Carlos Gómez (Chile), se abordó la actual problemática política. “Sociedades latinoamericanas en conflicto”, así se denominó el evento académico organizado por la facultad de Ciencias de la Educación.

Indudablemente, que mi sesgo profesional como comunicador social me obligó a abordar el tema desde la perspectiva de la “Comunicación Política”, que entre otros enfoques se centra por comprender quién o quiénes controlan la agenda pública.

Sí, esa tensión social que debería existir entre el Estado, gobierno, sociedades, partidos políticos, políticos e incluso con más potencia en estos tiempos, me refiero, al sistema de medios de comunicación que la misma política está obligada a convivir con ella, porque desde hace un tiempo atrás que la política se pone en escena desde las cabinas de radio, un set de televisión o la sección política en los diarios impresos.

Empero, ¿quién es el fantasma electoral? Sin duda, la suma electoral de los votos blancos y nulos (ver cifras de la ONPE) que juntos conforman la segunda o quizás tercera fuerza política en la región y el país. Ignorar esa porción de electores es creer equivocadamente que se gobierna solo y exclusivamente para los que nos votaron. De ahí proviene el mayor rechazo a los políticos y todo lo que ellos realizan e incluso sin importar la magnitud de las obras que dejan.

Domingo, 15 de diciembre de 2019