victor raul 31
¿Puede acaso un hombre soportar la ignominia, represión y persecución política más cruel e infame que puede ocurrirle ? Pues sí, Víctor Raúl Haya de la Torre en enero de 1949 se refugió en la embajada de Colombia (Lima), para salvar su vida de la dictadura del General, Manuel Odría. Y lo que parecía una breve travesía diplomática ente dos gobiernos (Perú – Colombia), resultó un encierro que duro cinco años, tres meses y tres días.

Creo que a 36 años de su fallecimiento (02 – 08 – 1979) uno de los mejores homenajes que se le puede rendir, es recordar la entereza de cómo enfrentó la vida, que quizás le pudo ser adversa (persecución, destierro y cárcel), pero es la enseñanza que deja; que aun, ante la adversidad pudo levantar la mirada, ponerse de pie, seguir caminando y pensar en lo maravilloso que puede ser la vida, aun al borde la muerte.

En una carta dirigida a su amigo, Melquiades Chavarri (mayordomo de la embajada) antes de partir rumbo a México (Abril de 1954) escribía. “Hay un dicho sabio: Los libros son los mejores amigos. Yo te dejo un buen número de esos amigos que nunca te traicionarán; que nunca te tendrán envidia; que siempre te ayudarán, y a cuyo lado puedes estar seguro y contento de día y de noche”.

Y continua; “Esos amigos cuidarán de ti, cuando les pidas consejo te darán los mejores que los que yo te he dado. Todo lo que quieras saber te lo dirán y enseñarán. No tienes sino que buscarlos, preguntarles, trabajar con ellos y no abandonarlos ni cansarte de ellos”. Suficiente para comprender la grandeza de sus cualidades personales e intelectuales. Extracto del libro Víctor Raúl, El Señor Asilo de Luis Alva Castro 2008.

Domingo, 02 de agosto de 2015
Diario Correo