El presidente, Martín Vízcarra, continua tercamente con que se apruebe lo más antes posible su propuesta de reforma constitucional para adelanto de elecciones. Esto implicaría que tanto el mandatario de la nación y los actuales Congresistas terminarían su mandato en el 2020 y no como está previsto para el 2021. En más de una ocasión, el presidente señaló que es la población que le pide a gritos que se adelante las elecciones.

Es cierto que el actual parlamento no es de lo mejores, muchos quisiéramos tener a representantes idóneos, pero bueno, es lo que tenemos. Sin embargo, cualquier reforma de la constitución es una atribución exclusivamente del parlamento. Y ahí va, el talento de un gobernante para lograr consensos mínimos de gobernabilidad en un escenario de correlación de fuerzas políticas distintas y en algunos casos dispersas. Para luego aterrizar esa política defectuosa
o sinuosa en acciones concretas en beneficio de la población.

Al final, los que pretenden ganar a rio revuelto son algunos políticos oportunistas. Muchos de ellos reaparecieron o nacieron con Ollanta Humala con el cuento del gas a doce soles. También, aparecen algunos independientes que sin alma ideológica o de organización y sin mucho esfuerzo anhelan con tener representación parlamentaria.

En un análisis de causa y efecto, parece que todo este entrampamiento se debe a la improvisación o granada política que dejó PPK. Él con su aventura nos pasa la factura. Esperamos que sirva de “prospectiva política” de lo que no se debe hacer en la tan complicada política peruana.

Domingo, 01 de setiembre de 2019