Se fue una semana complicada para el gobierno central. Diferentes protestas de orden social se produjeron, al interior del país, que incluso trajo como consecuencia política el remplazo, una vez más, del ministro del Interior.

En las próximas semanas y meses se calentará la arena electoral. El periodista Beto Ortiz se dirigía en sus redes sociales al presidente Sagasti: “Demuestre usted que no es el charlatán pomposo”. Y César Hildebrandt, escribía en su revista que el problema viene cuando no se sabe qué hacer en palacio o para qué se está al mando y además señalaba, “…me da la impresión de que el señor Sagasti es un encantador charlatán”.

¡Una cosa es con cajón y otra con guitarra! Para los políticos puede ser rentable ubicarse en el lado de la oposición y desde ahí construir su musculo político que les sirva en los próximos procesos electorales. Sin embargo, al llegar al gobierno por alguna circunstancia cambia la lógica de hacer política. Interesa más la búsqueda de construcción de mayor cantidad de consensos posibles y no tanto la campaña (electoral) permanente que gusta tanto a gobernantes.

Las manifestaciones sociales, por mejoras laborales, serán un clamor nacional y difícilmente perderá vigencia debido a que se acrecentará aún más los efectos económicos a causa de la crisis sanitaria. Y porque además vivimos en una sociedad bastante desigual que se evidenció con la pandemia. Se equivoca el gobierno si cree que conseguirá réditos políticos al hablar mucho y hacer poco en lo que le queda de tiempo. ¡No habrá mucha tregua política!

Domingo, 6 de diciembre de 202
Diario Correo – Huancayo