A estas alturas del proceso electoral aparecen encuestas para todos los gustos y colores políticos. Es cierto que lo importante de una encuesta es analizar la tendencia de los resultados, no fijarse mucho en la foto electoral del momento. Sin embargo, estamos a dos semanas del final de la contienda electoral y creo que ningún candidato o equipo de campaña debería sentirse ganadores o perdedores.

¿Cuál es el detalle para tener prudencia? Las cifras que aparecen en los últimos resultados de intención de voto muestran que el candidato que va primero apenas alcanza el 13%. Ese porcentaje está muy por debajo de lo que ocurría años atrás (2006, 2011 y 2016). Al parecer, todavía hay millones de votos que aún no deciden su preferencia electoral y eso puede cambiar lo que hoy dan como proyección las encuestas.  

En el 2016, Keiko Fujimori obtuvo 6,115,073 de votos (39%) y Pedro Pablo Kuczynski consiguió 3,228,661 (21%) ambos pasaron a la segunda vuelta. El resultado final fue que PPK ganó obteniendo 8,596,937 votos que representó el 50.1 %. Keiko perdió la presidencia por 41,057 votos; ella había conseguido 8,555,880 votos que fue un 49.8% del total.

Ser favorito o liderar los sondeos de opinión con menos del 15% de preferencia, por ahora, no es garantía de nada. El electorado peruano ya demostró que cambia de actitud a último momento porque mantiene durante décadas una alta desconfianza por los políticos. Peor aún, la crisis sanitaria con el mal manejo de la pandemia y la debilidad institucional de política alimenta sentimientos encontrados para que persista la desconfianza electoral a la hora de decidir el voto.  

Domingo, 28 de marzo de 2021
Diario Correo – Huancayo