Aún está en espera para su debate el proyecto de ley del congresista, Mauricio Mulder por el cual se pretende limitar publicidad estatal en medios privados. De aprobarse, serían los alcaldes y gobernadores regionales los que también se vean perjudicados debido a su ya conocido facilismo de utilizar recursos económicos para publicitarse.

La iniciativa legislativa es bastante controversial. Su motivación quizás tenga algún trasfondo político y mediático. Sin embargo, para los promotores la medida permitiría destinar esos recursos para obras y por el lado de los defensores del “statu quo” del sistema de medios, seria atentar al derecho a la información y transparencia. Me parece que se sobredimensiona demasiado a la variable operativa de hacer publicidad, pues en una dimensión netamente comunicacional se tiene otros componentes, igual o más potentes para comunicar.

El politólogo, Mario Riorda afirma, “cuando se dice que se gobierna bien pero se comunica mal, se dice una mentira. La comunicación tiene un objetivo: generar consenso. Si la comunicación política no actúa bien, no hay consenso y si no hay consenso, no hay buena gestión”.

De todas maneras vale recordar que la comunicación no es un tema opcional (sí o sí se comunica algo y en todo momento). Su dinámica es constante y variable. Si no hay mucho por informar o comunicar debido a la ausencia de políticas públicas que valora la población, qué podría importarle a la gente si aparece o no su alcalde en un anuncio de periódico o en un spot de radio o televisión.

Domingo, 03 de diciembre de 2017