Es claro que los candidatos, Keiko Fujimori (13%) y Pedro Castillo (19%), por los resultados que obtuvieron en primera vuelta necesitan ganar otros espacios más que los aplausos de sus militantes o simpatizantes. Tienen al frente cerca del 80% entre los que no votaron por ellos o no fueron a votar.

El debate en la provincia de Chota, región Cajamarca, ayuda a visualizar cómo probablemente serán las cinco semanas en lo que queda de la campaña electoral entre ataques, gestos y expectativa por lo que dicen o callan los candidatos.

Pedro Castillo, en un intento por distanciarse de la etiqueta del comunismo y el chavismo negó pertenecer a ese círculo bolivariano. Seguramente, el candidato presidencial junto a su equipo de asesores acordó marcar ciertas distancias ideológicas. Sin embargo, cruzar esa delgada línea puede ser contraproducente porque “Perú Libre” tiene una consistencia ideológica – política que mal o bien fue el eje de lo que consiguieron hasta el momento.

¿Quién ganó el debate? No importa quien ganó o perdió. ¡Dijeron el qué, pero les faltó el cómo! Es muy fácil decir que se traerán 20 millones de vacunas o que se comprará la deuda de los microempresarios. El asunto es saber cómo se hará realidad esas promesas porque el elector de estos tiempos no es tan ingenuo como creen algunos políticos.  

Ahora bien, lo importante es saber quién ganará la presidencia y creo que el triunfador será el que mejor logre comunicar esas propuestas, pero en base a las necesidades concretas de la gente y de hecho le creerán un poco más al que perciban confiable.

¿Y cuáles son esas necesidades y preocupaciones? En realidad, no varían mucho en el Perú o en cualquier país de Latinoamérica, la diferencia es quién lo dice. La credibilidad o la confianza en los candidatos es un activo muy importante. De ahí que, si un candidato dice una cosa un día y al día siguiente opina lo contario será muy difícil mantener su caudal electoral para conseguir el triunfo.

Domingo, 2 de mayo de 2021
Diario Correo – Huancayo