Este domingo 10 de abril, los peruanos tenemos la responsabilidad de elegir a dos candidatos que irán a segunda vuelta. Es cierto que existe desconcierto electoral. Sin embargo, estamos obligados a emitir nuestro voto. ¡Voto voluntario ya!

Si los sondeos de opinión son objetivos, Keiko Fujimori estará en segunda vuelta. ¿Quién la acompañará? Lo sabremos en una semana. Pero con ella, viene al recuerdo el populismo. Por lo nefasto que resulta para la institucionalidad del país, el clientelismo que se engendra como práctica política. Por eso es que en muchos sectores de la población aún se recuerda al fujimorismo y no necesariamente por su buen gobierno (será casualidad que de cinco candidatos al congreso por Junín, cuatro tuvieron solicitudes de exclusión). Mi abuela decía que cuando hay hambre, no importa el pan seco. Por ello, creo en ideales de pan con libertad y justicia social.

Y al parecer, un sector del fujimorismo está confiado en el factor de arrastre para que vuelva a llevar en cadena y a cualquiera al congreso. Pero la sabiduría electoral de la población ya demostró después del año 2000, en no dar amplio respaldo desde el parlamento al partido de gobierno. Toledo, García, ni Ollanta tuvieron mayoría absoluta para hacer lo que les dé la gana e imponer leyes al carpetazo.

En cualquier escenario, (para congresistas no hay segunda vuelta) es indispensable contar con una sólida oposición parlamentaria, que sea constructiva y asertiva en sus propósitos. De lo contrario, podríamos tener nuevamente una amplia y sumisa bancada de gobierno. El Perú cambió y creo que aprendió de sus errores.

Domingo, 04 de abril de 2016