A muchos políticos les resulta difícil comprender que tienen al frente una audiencia electoral. Se olvidan que cada segmento poblacional es distinto por su propia naturaleza. Todos tenemos sentimientos encontrados, pues como seres humanos son nuestros estados emocionales que se activan al tomar determinaciones. Y claro que nos gustaría que nuestras decisiones sean absolutamente racionales, pero no lo son.

No dudamos en que los políticos deberían provocar pasiones, pero claro, si estas son positivas en buena hora. La dificultad comienza cuando esas pasiones son consideradas como una afrenta al colectivo social donde se produce o produjo la incidencia política.

En las últimas semanas se generó una discusión un tanto oportunista de parte de algunos políticos en relación a la implementación de un nuevo peaje en la carretera central. Sin embargo, creo que todo esfuerzo social que regule pretensiones en contra de la ciudadanía, hay que saludarlas e importa poco el protagonismo personal.

Inmediatamente, fueron los medios de comunicación los que canalizaron el reclamo en contra del nuevo peaje. Y en redes sociales, algunos ciudadanos de Jauja recordaron la actitud pusilánime del ex gobernador regional, Vladimir Cerrón cuando se produjo la firma de la adenda que habilitaría al nuevo peaje. Empero, si él pretende volver a gobernar, no le hace nada bien revivir pasiones en contra de Jauja. Su credibilidad podría ir en desmedro, no por lo que digan unos cuantos, sino por lo que significa revivir recuerdos de encono en contra de Jauja y del aeropuerto que hoy funciona y al que él en su momento se opuso.

Domingo, 18 de febrero de 2018