Desde las redes sociales se observa diversos comentarios de rechazo respetable a la ya casi próxima censura del Ministro de Educación, Jaime Saavedra. Una censura no es otra cosa que el paso al retiro del censurado después de una interpelación cuando posiblemente las respuestas no fueron convincentes. Para tal fin, la sanción requiere 66 votos y solamente el grupo fujimorista tiene 72.

Y tal como se lee en time line de twitter de Barba Caballero, “en el bosque que es la política, el pajarito cantor es el alimento del gato” o lo que el General Donayre dijo en alguna ocasión, “de nada le sirve la valentía al ratón cuando está frente al gato”.

Desde un inicio, el partido de gobierno sabía que no tienen los votos necesarios en el congreso para contener una embestida política como la actual, por tanto, no comprendo la posición de respaldo a una persona para mantenerlo en el cargo y sacrificar a todo un gabinete. Al parecer, el ministro por tan buenos pergaminos que podría tener, no ve la dimensión política que lo cobija en estos momentos y prefiere ser sepultado por los elogios.

Nuestra democracia tiene su sistema de control político y una de esa prerrogativa parlamentaria es la censura a un ministro. Claro, son reglas del juego democrático que debería tener muy en claro el gobierno de los PPkausas, pero este tiene tan evidente déficit político en el parlamento y al parecer también en el ejecutivo que les impide caminar más a prisa. Esperemos que esta actitud de miopía política no traiga más consecuencias a futuro, por nuestro bien necesitamos encontrar puntos de entendimiento y concordancia para la buena marcha de nuestro país.

Domingo, 11 de diciembre de 2016