Por estos días, los peruanos ya deberíamos saber quiénes conformarían el Consejo de Ministros del próximo gobierno a juramentar el 28 de julio, y así dar estabilidad política y económica a nuestro país. Sin embargo, nada de eso sucede porque el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) todavía no termina de deliberar denuncias de fraude que el fujimorismo presentó en algunas mesas de sufragio.

No obstante, mientras sectores políticos de centro izquierda exigen la ya proclamación de Pedro Castillo. Por el lado del fujimorismo y sus circunstanciales aliados políticos opinan lo contrario hasta que se resuelvan o esclarezcan todas las denuncias. Sin embargo, al no tener atención la solicitud de mayor transparencia se genera más dudas y sombras que deja el reciente proceso electoral.

Las denuncias que presentó el fujimorismo, una a una va desestimándose en el seno del JNE que es una institución bastante cuestionada por su conformación y su evidente sesgo tal como lo dijera, recientemente, uno de sus exmiembros al momento de presentar su carta de renuncia.

Esperamos, tal como sostiene Mario Vargas Llosa que la democracia no puede estar en peligro debido a las actuales circunstancias políticas, y además por un claro y evidente sesgo del gobierno de Francisco Sagasti en favor de Pedro Castillo. ¿Estará en riesgo la democracia frente algún tipo de autoritarismo? ¿Será posible que los grandes principios de libertad económica, política y de expresión podrían estar en riesgo?

Por otro lado, el partido Perú Libre que llevó a Pedro Castillo a la segunda vuelta está acusado seriamente por financiamiento ilegal con dinero producto de la corrupción de funcionarios públicos en el Gobierno Regional de Junín. Si las acusaciones judiciales alcanzan a Pedro Castillo, en caso de proclamarse ganador, creo que nos acercaremos a un panorama sombrío y de sucesivas crisis políticas que debilitará aún más la frágil democracia peruana.

Domingo, 11 de julio del 2021
Diario Correo – Huancayo