Los profesionales que provienen de las ciencias de la administración aplican algunos postulados propios de su carrera para administrar una organización. Sostienen que si un objetivo no tiene un indicador no se podrá medir, y si no hay medición también será imposible controlar. Es decir, lo que no se puede controlar jamás se podrá administrar eficientemente.

Hace poco más de una semana, la empresa encuestadora Ipsos publicó su último sondeo de opinión sobre aprobación presidencial. Del resultado llama la atención que el presidente Pedro Castillo tiene más desaprobación que aprobación. Un 48% de los encuestados desaprueba su gestión y solamente un 42% lo respalda.

¿Qué conclusiones podemos deducir sobre la opinión pública peruana? La desaprobación presidencial tiene una línea de tendencia negativa. Es muy probable que el rechazo que los peruanos comienzan a manifestar se debe a los errores de gobierno y no tanto a los ataques de políticos de oposición. Si la tendencia continúa con ese mismo ritmo de promedio sobre rechazo presidencial, 45% (agosto), 46% (setiembre) y 48% en octubre, el presidente cumpliría los seis meses de gestión con un nivel de descrédito político sobre el 60% de negativos aproximadamente.

Es aún más alarmante el nivel de rechazo que tienen los Congresistas de la República con más del 70% (Datum) que desaprueba su trabajo. Es claro que todo acto político se presenta y representa en un formato de comunicación que necesariamente tendrá un impacto en la actitud de los ciudadanos. El último acto político de los parlamentarios, que incrementará su nivel de rechazo, es la reciente iniciativa legislativa que suspende las elecciones primarias para el proceso electoral del 2022. Si el presidente Pedro Castillo y los congresistas continúan en tendencia negativa, la política peruana puede tener un final inesperado con todos ellos.  

Domingo, 31 de octubre del 2021
Diario Correo – Huancayo