Como argumentan nuestros amigos abogados, ante una confesión de parte de los acusado, este libera al demandante de tener que probar la acusación y sencillamente se da paso a la voluntad de los jueces para que rápidamente puedan dictar sentencia.

Odebrecht, acaba de informar que devolverá la concesión del Gasoducto del Sur al Estado peruano ante su imposibilidad de reunir los recursos económicos necesarios para que se continúe con la ejecución de las obras. Al parecer, los bancos no quieren arriesgar financieramente y menos poner dinero fresco en un evidente proyecto que tuvo una corrupta estructura piramidal para su puesta en marcha. Con todo ello, la empresa Brasilera y sus socias peruanas (entre ellas Graña y Montero) aceptan subrepticiamente que la continuidad del proyecto de gas deberá estar en manos del Estado peruano (no les quedaba otra).

Pero hay varias interrogantes que se pretende soslayar desde el control mediático; ¿Quién o quiénes son los titiriteros de la estrategia legal? ¿Qué hará y qué acciones tomará nuestro sistema judicial? ¿Quiénes se benefician con esta salida decorosa? ¿Y en manos de quién quedará los miles de soles que salieron del bolsillo de los peruanos en los recibos de luz?

Si un acusado confiesa que robó y este es procesado y sentenciado, ¿qué debería hacer nuestro Poder Judicial con Odebrecht y compañía?

Domingo, 22 de enero de 2017