“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, fue una expresión que Jesús exclamó a los fariseos quienes intentaron socavar y hacer caer en contradicción ante el sentido mercantilista que también ya existía en esos tiempos.

Y si hay algo que puede distinguir al Papa Francisco, a propósito de su visita al Perú es la manera franca de decir algunos temas, el cual quizás podría resultar incómodo para sus anfitriones. No hizo distinción para centrarse solo en temas religiosos, habló sutilmente de política y tocó temas como el de la cultura de transparencia para instituciones incluida a las órdenes eclesiásticas.

Llamó caduco al modelo de desarrollo que actualmente vivimos, acusándola que lleva a la degradación humana, social y ambiental. Fue todo un argumento de preocupación por un desarrollo sostenible y toda una llamada de atención política. También dejó clara su posición frente a la corrupción que tanto mal hace a los pueblos latinoamericanos; calificó como ese virus social que infecta a todos.

Finalmente, dejó un mensaje a sus anfitriones en palacio de gobierno, “la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos. Quienes ocupan algún cargo de responsabilidad sea en el área que sea, los exhorto a empeñarse para brindar seguridad al Perú que es un espacio de esperanza y oportunidad. Pero para todos y no para unos pocos”, concluyó. Bienvenido el Papa Francisco a un pueblo que se volcó a las calles para recibirlo y compartir la fe y esperanza que trae consigo y como el mismo dice, la fe en Jesús se contagia, de lo contrario algo anda mal.

Domingo, 21 de enero de 2018