Cuando los viejos políticos recuerdan que en tiempos pasados fueron los partidos de masa los únicos que concentraban o canalizaban posiciones políticas y atraían la mayor cantidad de militantes, sin darse cuenta anhelan momentos que nunca volverán. La militancia dejó de asistir a los partidos políticos para militar a través de los medios de comunicación. Desde ahí se informan, analizan y forman opinión para discutir en casa en base a la información que tienen al alcance.

Sí, es muy difícil contener un ataque mediático y peor aún si la línea de batalla lo dirigen propietarios inescrupulosos con intereses económicos o posiciones políticas ya definidas o en la otra orilla en donde los políticos adquieren medios como; diarios, revistas, emisoras radiales o canales de televisión para utilizar como artillería en contra sus adversarios. Sin embargo, a todos ellos les recuerdo que actualmente la gente ya no es tan manipulable como ellos quisieran.

La militancia ya no está en los locales de antaño (salvo en campaña electoral), ahora aparecen y hacen pública su opinión a través de las redes sociales, y lo más importante; con esa interacción social provocan una masificación de su opinión personal con sus amistades. Esa dimensión social va más allá de las paredes de un tradicional local partidario, esa es su potencialidad y así hay que comprenderla.

Muy mal hacen los políticos insensatos al caer en desesperación y pretender sostener todo su capital político en los hombros de los medios de comunicación y peor aún al dilapidar dinero al creer que al hacer publicidad llegarán a la conciencia del ciudadano.

Domingo, 18 de marzo del 2018