Parece que la organización de los tres debates electorales no permitió que el elector peruano esclarezca su débil preferencia política. El formato, en modo de twitter, establecido por el Jurado Nacional de Elecciones en lugar de propiciar la explicación sucinta de programas de gobierno parecía preparada para el certero ataque y respuesta en 30 segundos.

En realidad, los debates confirmaron la expectativa que previamente tenían los electores, entre simpatizantes y adversarios, sobre sus preferencias políticas y candidatos presidenciales. Para los simpatizantes, sus candidatos fueron los mejores y ampliamente ganaron el debate. Sin embargo, para los detractores todo lo vertido por el contrincante político fue decepcionante y merece perder la elección.

No obstante, a pocos días de la elección continúa la incertidumbre sobre quiénes pasarán a la segunda vuelta. Según el último simulacro de intención de voto de la encuestadora Datum, el que lidera las preferencias apenas supera el 12%. Lo que se puede destacar es que ninguno de los seis primeros, candidatos en las encuestas, tienen asegurado el pase a la segunda vuelta.

Ahora bien, según Durán Barba, los electores emiten su voto por afectos, temores, necesidades, resentimientos o incluso los sueños. ¿Qué caracteriza al elector peruano en estas elecciones? Sin duda, un país en vías de desarrollo, devastado por la pandemia, colapso de la economía y pérdida de confianza en los políticos sacará uno, dos o todos esos rasgos a la hora de ir a votar el domingo 11 de abril. ¡Cuidado que nada está dicho!  

Domingo, 4 de abril de 2021
Diario Correo – Huancayo