En las últimas semanas, varias agrupaciones políticas diseñan su estrategia electoral con miras a las elecciones presidenciales de abril del próximo año. Muchos de los dirigentes explican que las jugadas políticas de última hora responden a una estrategia ya definida. Es decir, que, con la sabiduría de su experiencia, tienen muy claro el panorama electoral. ¿Tendrán claro la diferencia entre estrategia y táctica?

En el caso peruano, una alianza política de corte electoral genera relativa expectativa en los que firman el acuerdo. Lo más seguro es que la militancia o simpatizantes no lograrán comprender la intensión de sobrevivencia política. Es más, puede ser que la determinación se tome como algo poco transparente.

El Partido Popular Cristiano (PPC), tiene una conocida trayectoria de sobrevivencia política basada en alianzas electorales. Durante años formaron parte de Unidad Nacional. El 2016, forjaron una alianza con el APRA, y con el resultado electoral que obtuvieron se pudo notar que ambos no lograron sus propósitos.

Recientemente, el PPC y Alianza Para el Progreso (APP) habían llegado a un acuerdo para formar alianza electoral, pero César Acuña, decidió dar marcha atrás. Seguramente, el líder de APP cree que ya estará en segunda vuelta presidencial y necesitaba ganar el paso a sus adversarios en tener respaldo político con cierto sector conservador del país. En política, a veces es mejor ir solo que mal acompañado.

Domingo, 18 de octubre de 2020
Diario Correo – Huancayo