Para algún sector de la opinión pública es poco relevante el cambio de color de fachada de la sede central del gobierno regional de Junín, e incluso ahora del hospital de Tarma. Aunque parezca poco importante, son acciones que llaman la atención porque salen de lo cotidiano por su tono provocador del gobernador regional, Vladimir Cerrón Rojas.

Sin embargo, lo que hay que tener en cuenta es que si antes a la política se la oía en emisoras de radio, mítines o balconazos y locales de campaña. En estos tiempos, a la política se la ve en televisión y en los últimos años aparece en tiempo real a través de trasmisiones en vivo vía facebook o publicaciones en nuestros teléfonos móviles. Todos son a la vez emisores y receptores de mensajes.

Entre otras cosas, significa que una imagen es más potente y tiene más información a primera vista que las palabras. Y para bien o mal, de seguro que los nuevos colores institucionales tendrán su propio peso comunicacional las 24 horas del día y 365 días al año. Una fuerza comunicacional, más que los voceros políticos.

Pero no se confíen. La opinión pública tendrá inevitablemente su propia percepción de los hechos, que será un proceso “polisémico” de mensajes. Tal como señala, Rafael Alberto Pérez, que los seres humanos interpretan la realidad a través de sus propias experiencias en base a representaciones simbólicas y lingüísticas. “Animales polisémicos”. Si la medida fue positiva, deberá traer resultados positivos, de lo contrario no sirvió para nada. La política y la comunicación hay que gestionarlas. #ComunicaciónPolítica.

Domingo, 19 de mayo de 2019