Con sesgo ideológico o no, muchos podemos considerar que en estos últimos tiempos la Navidad y el Año Nuevo se han convertido en todo una apología al consumismo, quizás al punto de comprender que no podría existir una navidad sin regalos, algo totalmente distante del espíritu de la navidad. Pues con regalo o sin regalo, con pavo o sin pavo es la unión familiar y el compartir con los que amamos lo que nos daría una mayor sensibilidad humana.

La vida continúa y los peruanos aprendimos de nuestros errores, le cerramos el paso a la violencia terrorista y a los regímenes populistas. Nos abrimos al mundo y se fomenta cada vez más una economía de mercado que da franco desarrollo comercial y lo que es más importante es que genera empleo. Claro que no vivimos en un paraíso, la justicia social como promesa ideológica aún está muy lejana. En Huancayo todavía se respira pobreza por algunas zonas (urbana y rural). Son lugares que sirven de tribuna para políticos oportunistas que llevan obsequios para tener tranquila sus conciencias.

Siempre que exista una necesidad insatisfecha es una oportunidad de negocio. Huancayo vive un importante auge comercial que le da dolor de cabeza a sus gobernantes para planificar a futuro una ciudad moderna y segura. Aquí y a diferencia de otros departamentos tenemos la presencia de dos Centros Comerciales; “Real Plaza” y “Open Plaza” con sus tiendas ancla como Plaza Vea, Totus, Sodimac, Promart, Cineplanet, Cinemark, Ripley, Oechsle, KFC que dan la bienvenida a miles de visitantes diariamente. Metro, Maestro y Macro también abrieron sus puertas ya hace algún tiempo. ¿Cómo cambió la navidad en Huancayo en los últimos veinte años? ¡Feliz Navidad!

Martes, 27 de diciembre de 2016