A finales de los años 80, el APRA dejaba una gestión para el recuerdo (políticas nunca de espaldas al pueblo argumentaron en su defensa), pero también con ellos se fueron progresivamente políticos como del PPC, Acción Popular entre otros. ¿Quiénes los sucedieron? ¡Los reformadores! Aquellos nuevos rostros en política; Fujimoristas, Toledistas, Ollantistas, PPkausas y la lista continuará.

El discurso político de los reformadores siempre fue y será el mismo; dar paso a nuevos rostros y que los políticos tradicionales tenían que irse a casa. Al parecer, sus consignas de anticorrupción no tuvieron real dimensión o quizás nunca existió tal compromiso, más pudo su ambición por la ventaja económica.

Y si exigimos probidad a los políticos, tal reclamo también deber ser para con los hombres de prensa. En el Perú y en cualquier país del mundo, es indiscutible la relación directa que existe entre política y prensa. De ahí que no existe política sin comunicación, ni tampoco comunicación sin motivación política. Es una inequívoca coexistencia social. Tal parece, que Odebrecht sabía muy bien como domar al caballo para echarlo a andar. (Caso Ipys)

Tal como refirió el director del diario Correo Huancayo, Jorge Esteves en la conmemoración anual a los mártires de Uchuraccay, “los periodistas no deben ir adelante de la gente, sino junto a ella para acompañarlos en su vida diaria”. Con todo ello, anhelamos construir apostolados en la política y prensa. Los que se deciden por ese camino para sus vidas deberían ser incólumes a deformaciones sociales como la corrupción y otras tentaciones del poder.

Domingo, 29 de enero de 2017