Durante muchas décadas en nuestro país y gran parte de Latinoamérica, las movilizaciones políticas se desarrollaban básicamente a través del contacto directo que los activistas políticos propiciaban. Se trataba de organizar reuniones de trabajo junto a líderes de organizaciones civiles para recoger preocupaciones de la población y así proponer una agenda política. Todo este despliegue servía actividad táctica para un candidato presidencial, gobernador o alcalde.  

Los políticos que consiguieron el poder en algún nivel de gobierno saben bien como organizar una agenda política, algunas veces acertaron y tuvieron la confianza de la población para continuar en su carrera política. Porque entre otras cosas si ellos no lo organizaban, sin duda lo harían sus adversarios. Sin embargo, después de la pandemia del Covid – 19, todo cambiará y los escenarios serán distintos en el futuro. 

Las promesas electorales nunca faltarán, lo cual será toda una tentación desde izquierdas a derechas. El escritor, Oscar Wilde, afirmaba que la única forma de librarse de una tentación es ceder a ella. Tampoco faltarán los extremadamente populistas que prometerán un paraíso o desvestir a un santo para vestir a otro.   

Lo importante es que la futura agenda política tenga alta dosis de certidumbre. Diferentes problemas como la salud, economía y educación están en crisis y sus efectos serán devastadores. Por lo que se necesita reducir esa incertidumbre del electorado. ¿Cómo lograrlo? Ahí el desafío de los que se atreven a ingresar y tener presencia política.

Domingo, 02 de agosto de 2020