Lo que Arellano Marketing señala la estructura social de nuestro país ha cambiado gradualmente en los últimos años, a causa de diferentes factores sociales, pasamos de tener como estructura social de pirámide a una figura que se asemeja a un rombo, donde la concentración de los que tienen mucho o poco se va reduciendo, para dar paso a una vigorosa clase media emprendedora, que exige tener representación.

Sin lugar a dudas los candidatos deben representar a los intereses de los electores, ello implica que el elector vota por el candidato que interioriza de alguna manera su vida cotidiana, esto permite generar confianza y cercanía, nadie encargaría las llaves de su casa a alguien que vive en otro distrito, por lo general hay más confianza por el vecino del  lado.

La expresión de “Obras son amores” hoy parece estar más vigente que nunca, si alguien se auto denominó “Chamba” o pensó en ser el “Médico del pueblo” para lograr una conexión social, esto exigiría resultados concretos.

No comparto la idea del que roba pero hace obras, pero si el hecho de mostrar de manera tangible la oferta electoral, la población espera un beneficio práctico y directo desde el Estado, de un Estado que años atrás significó violencia, crisis económica y cataclismo moral.

Castañeda identificó la conexión social, llevando escaleras a los cerros, hospitales más cerca de casa, planteó mejorar paulatinamente el transporte a través del metropolitano y luego Cornejo dejó el Tren eléctrico.

Por ello, quizás el pueblo perdona, pero no olvida, sembrar cemento con parques, veredas, pistas, puentes inconclusos, museos o programas sociales, también son resultados tangibles en nuestra región.

Viernes, 10 de octubre de 2014