A estas alturas sabemos que la empresa Brasileña Odebrecht realizó negocios con el gobierno de Perú por más de $15 000 millones. Todo este asalto al erario nacional se produjo durante tres gobiernos (Toledo, García y Humala). Sin embargo, lo que remeció en las últimas semanas el terreno político peruano fue la revelación que los brasileños entregaron por lo menos $ 29 millones como soborno para beneficiarse con la licitación de obras públicas.

Al parecer, toda esta telaraña de corrupción salpicará a mucha gente entre ellos; políticos, funcionarios, empresarios e incluso periodistas. Pero lo que resulta más indignante es que son millones de soles en juego que pudieron servir para muchísimas obras de real dimensión social, pero en su momento muchos callaron y dejaron pasar la lluvia de millones. Ahora, tenemos que esperar el brazo de la justicia para que haga su trabajo, claro, una espera casi con olor a resignación porque tenemos un sistema judicial tan desprestigiado. Pero ni modo, finalmente es la justicia que tenemos.

Empero, nuestra región Junín no debería estar ajena a este nivel de mega investigación. Solamente, desde el gobierno de Duarte (2002), Huaroc (2006), Cerrón (2011) y Unchupaico (2014) son miles de millones transferidos para obras públicas. ¿Existió corrupción?, ¿Cuántos nuevos ricos surgieron?, ¿Cuántos políticos descubrieron su vocación de servicio con dinero mal ganado?, ¿Cuántos nuevos empresarios constructores aparecieron?, ¿Cuántas empresas están detrás de políticos?, ¿Cuánto dinero se transfirió? ¿Congresistas dónde están?

Domingo, 08 de enero de 2017