“¿Y si Dios fuera mujer? pregunta Juan sin inmutarse, vaya, vaya si Dios fuera mujer es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas”.

“Si Dios fuera mujer la abrazaríamos para arrancarla de su lontananza y no habría que jurar hasta que la muerte nos separe ya que sería inmortal por antonomasia…”. Extractos de uno de los poemas de Mario Benedetti. Transcribo esto, en homenaje a la celebración por el día internacional de mujer este 08 de marzo.

En el terreno político, hace algún tiempo me preguntó opinión una pre-candidata al congreso, en relación a su entonces posible postulación, sin vacilación, respondí que la política necesita de mayor participación femenina, para tratar de cierto modo, adecentar y cubrirla con un manto maternal a esa institucionalidad democrática tan venida a menos.

Comenté además, que es posible que los varones ya puestos en el poder político y producto de sus propios errores, terminan por confirmar ante sus electores el motivo de su desconfianza que a veces y sin mucho esfuerzo, se logra a primera vista.

No es que los varones deberíamos renunciar a nuestra participación, pero como las letras del poema expresa, necesitamos que el juramento ante un parlamento no sea por solo por cinco años, sino, se trate de un compromiso de vida y de vocación de servicio, tal como las madres hacen con sus hijos. Las mujeres, con su instinto maternal y sabiduría de familia, tienen mucho que aportar a la política para que esta intente dejar de ser; fría, sinuosa, egoísta, necia, arrogante e hipócrita que a veces en ciega a los hombres. ¡Feliz día de la mujer!

Domingo, 06 de marzo de 2016