Hace unas semanas, el presidente Martin Vizcarra salió en un mensaje a la nación a pedir disculpas tras la propalación de audios sobre el curioso caso “Richard Swing”.  De todas maneras, en ese momento, la población aún se encontraba preocupada por los efectos colaterales de la pandemia y seguramente no le presto demasiada atención al gesto.

En Argentina, la opinión pública también se vio sorprendida, en plena pandemia, por un escandalo suscitado por un parlamentario que en plena sesión virtual se atrevió a besar los pechos de una mujer. Luego de lo explosivo que resultó la difusión de las imágenes, el político salió a pedir disculpas. No obstante, no pudo evitar la sanción disciplinaria.

Por estos lares, nuestra política local también tiene sus propios entretelones. El 01 de octubre, en el día del periodista, las redes sociales explotaron por las imágenes de un alcalde distrital que aparentemente había festejado demás en la propia sede municipal. En una reacción inmediata y positiva salió al día siguiente a pedir disculpas. 

La temporalidad para el cierre de una crisis es muy importante ante la evidencia de los hechos porque de lo contario podría desencadenar en otras consecuencias. Desde las percepciones, la población buscará sus propias conclusiones en función a su experiencia personal. Sin embargo, los políticos o su gobierno podrían salir de una crisis, pero los afectados directamente quizás demoren o nunca lograrían recomponer sus propios pareceres. ¡Esto es comunicación de crisis!

Domingo, 04 de octubre de 2020
Diario Correo – Huancayo