“Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan” Joseph Goebbels. Para algunos analistas políticos y para la propia opinión pública fue algo pintoresco la aparición, en medio de un escándalo político, de un personaje como “Richard Swing”. Su irrupción mediática, de alguna manera, logró distraer la atención de una población atemorizada por la pandemia.

Al margen de lo anecdótico que pudo resultar la reciente crisis política, parece que otra vez las debilidades y traiciones de los círculos de poder ponen en jaque a todo un gobierno. Y en el caso peruano, ya es recurrente este tipo de crisis política.    

Hay diferentes definiciones académicas de lo que significa el poder. Al respecto, Moisés Naím, sintetiza lo efímero que resulta los tentáculos del poder. Él refiere en su libro “El fin del poder” que el poder es más fácil de lograr, difícil de retener y mucho más fácil de perder. Lo es más en circunstancias de precariedad de institucionalidad política.

Sin embargo, todo circulo de poder no puede estar exento de traiciones y deslealtades como lo ocurrido en el régimen de Alberto Fujimori que se desmoronó como un castillo de naipes. Alejandro Toledo llevó consigo a la madre de su esposa en manos de la justicia y terminar en desgracia política. En el caso de Ollanta Humala, fue su propia esposa la que tenía presencia política en las principales decisiones de gobierno y hoy se ven las consecuencias judiciales. ¿En qué terminará los efectos políticos del círculo de poder de Martín Vizcarra?

Domingo, 20 de setiembre de 2020
Diario Correo de Huancayo