El gobierno del presidente Pedro Castillo pareciera que va decidido a la beligerancia política o radicalizar su posición. Acusan a políticos de derecha y a los medios de comunicación de entorpecer su trabajo. El problema para el ejecutivo es que cada vez más aumenta el rechazo a su gestión debido a la percepción de poca eficacia para resolver problemas de la gente.

Una mirada optimista podría ser que, al comprender la dimensión de la actual crisis política y sus consecuencias, el gobierno conforme un nuevo Gabinete Ministerial que le permita sintonizar con las diferentes fuerzas políticas para llevar a cabo una transición democrática y se convoque a elecciones generales (presidencial y parlamentaria). En un contexto de crisis propensa como es el caso peruano, los mercados internacionales necesitan tener confianza para invertir y así contener la inflación económica.  

La otra mirada de corte pesimista, es que el gobierno central muestre con más fuerza los dientes, se desvista del ropaje de demócrata y se convierta en un régimen autoritario o mucho peor. Y de hecho, que arremeta contra los medios de comunicación y restringa la libertad de expresión que es uno de los pilares de vivir en democracia.

Tal como van los discursos de corte populista, desde el ejecutivo con el primer ministro, Aníbal Torres, que un día se vuelve esclavo de sus palabras al enfrentarse innecesariamente con la iglesia católica y al otro día no perder tiempo para arremeter contra los medios de comunicación.

¡Cuidado! Los peruanos atravesamos por varias crisis como la sanitaria (Covid -19) y la económica que comienza a tocar la puerta de la población. Hay una guerra entre Rusia y Ucrania que ojalá no alcance dimensiones internacionales con lo cual estaríamos propensos a tener un contexto de caos y violencia. No sería un tema nuevo para los peruanos en  tener un gobierno de corte autoritario y populista como fue el régimen de Alberto Fujimori.

Domingo, 24 de abril del 2022
Diario Correo – Huancayo