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La esperanza es lo último que se pierde. Pero cuando en medio del dolor por alguna penosa enfermedad que sufre alguno de nuestros familiares y que se requiere un donante de órgano para salvar su vida, creo que el tener fe y confiar en Dios es lo único que nos puede poner de pie ante la adversidad.

Conozco desde hace algún tiempo a Benjamin y a su esposa Carmen. Pero sin duda, lo que conmovió a los asistentes a la conferencia de prensa que Essalud – Huancayo realizó para dar detalles del trasplante de hígado que le hicieron, es el gesto que hiciera su pequeña hija al encontrarse con su padre y preguntarle cuando regresará a casa.

Pues no hay nada más maravilloso que ver sonreír a un niño recibiendo ternura y protección de sus padres, nada remplaza eso. Y como una bendición divina, es lo que puede denominarse al gesto que hacen las familias cuando se disponen a donar los órganos de un ser querido que ya no estarán con ellos para salvar otras vidas.

Y es que encontrar un donante es muy difícil, como Benjamin Ñaña Quiroz que esperó dos años para encontrar un donante de hígado, y si se encuentra, es posible salvar la vida de hasta diez personas. En estos días, numerosas familias no pierden la esperanza de que en algún momento aparezca un donante. En Essalud de Huancayo se espera donantes para 43 riñones, 18 córneas, 01 páncreas y 04 hígados.

Benjamín y su familia pronto estarán juntos en casa, pero si podemos hacer algo para que más familias puedan tener la oportunidad de encontrar a algún donante de órgano, impulsemos una cadena de solidaridad para más donantes de órganos. Larga vida Benjamin.

Domingo, 10 de julio de 2016