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Al oír las primeras declaraciones de Keiko Fujimori luego de su segunda derrota electoral para llegar a la presidencia del Perú, se desliza la sospecha de que el fujimorismo tendrá una marcada oposición un tanto beligerante y poco constructivo desde el próximo parlamento (tienen 73 congresistas de 130).

A los buenos jugadores se les conoce con los primeros toques. Entonces, todo dependerá de lo que Pedro Palo Kuczynski demuestre como gobernante. Si proyecta debilidad y poco manejo político, es casi seguro que la bancada fujimorista podría pasar sobre él y su gobierno.

¿Y qué representa el fujimorismo en nuestra región? Con cifras, representa el 51% con 336, 572 votos frente al 48% (321, 285 votos) en parte, votos prestados que obtuvieron los PPK causas en Junín. Los fujimoristas gozan de un importante activo electoral para el 2018, claro, si la resistencia de sus dirigentes y militantes los acompaña por cinco años más (cuidado, ningún ejercito sobrevive con el estómago vacío).

Veamos. El 2006 colocaron un congresista, Ricardo Pando (Tarma), el 2011 a dos congresistas, Federico Pariona (Satipo) y Jesús Hurtado (Jauja). Este año 2016 pusieron tres congresistas; nuevamente a Pariona, Sonia Echevarría (Tarma) junto a Israel Lazo por Huancayo. Van de menos a más.

El triunfo electoral se obtiene en base a un arduo trabajo de organización y sobre todo sostenido. No olvidemos, que el fujimorismo en las elecciones regionales del 2010 (Pianto) y 2014 (Combina) tuvieron candidaturas muy destacables. Sin duda, el resultado se dio más por la fuerza del legado fujimorista, pero finalmente son resultados los que cuentan. ¿Tendrán aliento para el 2018?

Domingo, 12 de junio de 2016