Nadie o muy pocos compran el mismo producto dos veces. La necesidad de buscar un nuevo producto con características distintas e innovadoras es una reacción de instinto natural de los seres humanos y que muy bien saben aprovechar los hombres de negocios o empresarios que toman esa decisión al momento de presentarse ante un nuevo mercado.

Los seres humanos vivimos en un ecosistema social y la política no está exenta de esta circunstancia; envolvente y pendular. Y tal parece, que esa condición en el contexto político peruano no se hace visible. Por lo menos, no se ve una manifiesta cultura de innovación orgánica y de trasparencia de la mano de la tecnología.

Los principales partidos y movimientos políticos como el APRA, PPC, Acción Popular, Fuerza Popular e incluso los de ideología anti mercado, no presentan una envoltura de cambio ante la sociedad peruana. Entre otras cosas, por esa consideración ganó PPK aunque al electorado poco le importó valorar su experiencia o cuajo político pero sí vio en él cambio y alternancia. “Si se niegan a evolucionar, desaparecerán del mercado”. La aparición de Donald Trump en EE. UU. es un ejemplo del caso.

El próximo año serán las elecciones locales y será una oportunidad para que los partidos políticos puedan renovar sus envolturas políticas (cuadros que inspiren cambio), y si no los tienen, lo que es más seguro tendrán cuatro años más adelante para procesar. Estas organizaciones políticas olvidan que tienen un potencial de posicionamiento de marca que no saben aprovechar y todo lo contrario se acude a la tradición para planificar su futuro electoral.

Domingo, 02 de julio de 2017