¿Importa ser un personaje conocido al decidir ingresar al terreno pantanoso de la política? Sí. De ahí se entiende a diferentes agrupaciones políticas que incorporan a sus listas a personajes del espectáculo, deportistas, cantantes y a cualquier ciudadano que pueda atraer algo de atención de los medios de comunicación.

Sin embargo, eso no implica que los políticos desconocidos deberían tener predisposición para realizar cualquier acto para llamar la atención y hacerse conocidos. Los hay de los que posaron desnudos en sus afiches para llamar la atención (Albert Rivera, España). También hubo un candidato en Perú que repartía besos a sus seguidoras. Recientemente, una joven política en Huancayo recreó una boda simbólica con la honestidad.

Construir imagen política supone gestionar acciones que obligatoriamente sí o sí generará una percepción en la opinión pública ya sea positiva o negativa. Los políticos deberían saber que cada acto que realizan estará sometido al veredicto de quien recibe esa información. Son los electores quienes finalmente evaluarán las acciones de los políticos a través de sus propios códigos simbólicos – culturales.

Si los actos que realizan los políticos para llamar la atención no cumplen con el objetivo de construir una percepción positiva de imagen, y en consecuencia será muy difícil obtener los resultados esperados. No importará los razonamientos lógicos, ni el argumento responsable que se intenta explicar para defender su plan de gobierno. La percepción negativa bloqueará cualquier entendimiento. Eso le ocurrió a nivel presidencial a Keiko Fujimori, Alan García, Lourdes Flores y Barnechea, todos ellos tienen altos negativos y será casi imposible que ganen.

Domingo, 05 de agosto de 2018
Diario Correo – Huancayo