La incertidumbre de ser elegido alcalde o gobernador termina hoy, pero sin embargo, las expresiones recurrentes no son positivas. “Votaré por el menos conocido”, “votaré por otro que no tuvo oportunidad”, “todos entran a robar”, “él ya robó, ahora que entre otro”, “todos son corruptos”, lamentables conclusiones pero es lo que un sector de la población percibe de la política en tiempos de “Odebrecht” y “cuellos blancos”.

Todo proceso electoral tiene sus particularidades, es una fiesta electoral variopinta aquí o en cualquier país que vive en democracia. Eso es lo de bueno, vivimos en democracia y podemos elegir a nuestras autoridades mediante elecciones libres. Algo muy diferente a lo que ocurre en dictaduras militares o las que se parecen como en Cuba o Venezuela (aplaudida por algunos).

Pero a menudo nos preguntamos, ¿por qué motivo votan los electores? Algunos académicos y consultores como Jaime Duran Barba, señalan que en una elección se vota por; los afectos, temores, resentimientos, necesidades y sueños. Somos seres humanos y nos mueve una actitud emocional de manera instintiva.

Y para pesar de los representantes de la vieja escuela política ideológica y doctrinal (izquierda y derecha), hay cada vez menos ciudadanos que han leído a Marx, Lenin, Mariátegui, Haya de la Torre, Ortega y Gasset, Karl Popper y Adam Smith. No es el fin del mundo, pero se trata de comprender la nueva composición social y política que busca el cambio o continuidad en un proceso electoral. Feliz domingo y a respetar los resultados electorales.

Domingo, 07 de octubre de 2018
Diario Correo – Huancayo