El filósofo, Friedrich Hegel, dejó escrito: “La historia de un pueblo comienza cuando este pueblo se eleva a la conciencia”. El domingo que pasó, escribí para Correo que necesitábamos ir a un debate político, incluso de corte ideológico, para tener en el futuro un Estado mucho más fuerte del que tenemos actualmente.

Sin embargo, mientras en el Congreso, que prometió ser mejor y diferente, se preocupaba por invitar a Richard “Swing” para tener presencia mediática desde los medios de comunicación; millones de peruanos caían al desamparo en cuanto a educación, salud y trabajo.

Debido al crecimiento económico, del PBI del Perú en los últimos treinta años, se redujo la pobreza y millones de peruanos ingresaron a una economía de mercado para promover su propio empleo; aunque, a causa de la pandemia del coronavirus otra vez millones de peruanos volverán al estado de pobreza. ¿Qué hacer en esa circunstancia?  

Si anhelamos una sociedad diferente, el Estado debe recuperar su rol protagónico en educación, salud y trabajo. ¡De no hacerlo! Continuaremos con ese círculo vicioso de lamentaciones para identificar las causas de problemas sociales que hoy nos aquejan.

La Constitución Política del Perú, establece en su primer artículo la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad; miren cómo se la protege y agrede, como en el caso del comercio informal que sucede en estos tiempos.

Domingo, 14 de junio de 2020