Estamos a menos de un mes de saber quiénes pasarán a la segunda vuelta en las elecciones generales. En periodos similares del 2006 (Lourdes Flores – Ollanta Humala), 2011 (Alejandro Toledo – Luis Castañeda) y 2016 (Keiko Fujimori – Julio Guzmán), todos esos actores políticos superaban el 20% y algunos estaban cerca al 30% de intención de voto. Sin embargo, ninguno de ellos ganó el proceso electoral. No sirvió de mucho liderar encuestas de opinión porque pecaron de triunfalistas. ¡Las encuestas no sirven para adivinar el futuro, pero sí para ajustar la estrategia!

Son las tendencias, para arriba o abajo, lo que interesa analizar durante una campaña electoral teniendo en consideración la metodología, población y muestra de estudio. No es lo mismo generalizar un sondeo de opinión al afirmar que representa a toda la región Junín cuando en realidad solo se encuestó a pobladores de Huancayo, El Tambo o Chilca.

En este proceso electoral es el caos de salud y lo económico que determinará la expectativa del electorado. Cuando la incertidumbre ingresa por la puerta de los hogares, colma de miedo y enojo enterarse de casos.

No debería sorprender que George Forsyth, César Acuña, y Julio Guzmán van en bajada porque no tener pulso político.  Muchos de ellos creen que su problema es de comunicación y que con más publicidad se soluciona todo. No es así. El problema es político, pero aún se denota que no comprenden lo que significa hacer política en el Perú.  

¡El contexto ordena la política y también a la comunicación! Algo que parece tan obvio, no lo es. Solo hay que ver los anuncios publicitarios, desconectados de la realidad, de los candidatos al parlamento que seguramente pierdan la elección en la puerta del horno.

Domingo, 14 de marzo de 2021
Diario Correo – Huancayo