Cuando en 1920 el Führer (Adolf Hitler) hacia sus primeras presentaciones políticas en cervecerías y locales partidarios, muchos analistas políticos consideraban que se trataba de un “payaso” y “lunático”, que jamás llegaría a obtener el control del gobierno Alemán. Al menospreciarlo, todos se equivocaron. Hitler, con su discurso de xenofobia contra los judíos, no solo conquistó el poder político de Alemania, casi logra conquistar toda Europa (Segunda Guerra Mundial).

Al oír, las declaraciones del multimillonario Donald Trump, uno de los 14 precandidatos por el Partido Republicano para postular a la presidencia de los Estados Unidos en el 2016, no solo trae al recuerdo, el desprecio que existió y que aún existe por la raza humana (xenofobia) y la incitación al odio y violencia, que trajo millones de muertes en el mundo.

Trump, culpa a los inmigrantes de algunos problemas sociales de su país, especialmente a millones de latinoamericanos. ÉL dice; “Cuando México envía gente a los Estados Unidos, no envía a los mejores…”, plantea modificar leyes para expulsar a ilegales y sus hijos que pudieron nacer en norteamérica, pero provienen de padres ilegales. Recientemente, expulsó de una conferencia de prensa a un periodista de origen mexicano. El motivo, negarse a responder algunas preguntas.

No plantea construir campos de concentración, pero pretende obligar a que los mexicanos construyan un muro en toda la frontera para impedir su ingreso. Tal parece, que el péndulo de la historia podría volver a repetirse. ¿Se imaginan, si Trump llega a ser presidente del país más poderoso del mundo?

Domingo, 30 de agosto de 2015