A menudo se confunde estrategia y táctica. Sobre todo, cuando los políticos hacen su alusión. La estrategia se desarrolla a mediano y largo plazo, muy diferente es lo que se hace en el nivel táctico que es más operativo y a corto plazo.

El presidente, Martín Vizcarra, hábilmente confronta a un parlamento desprestigiado en nombre del sufrido pueblo peruano. Primero, fue para pedir una reforma judicial y luego política. Sin embargo, el congreso al que ataca acaba de aprobar seis de doce proyectos de ley enviados sobre reforma política, pero no sirvió de mucho. Igual los pechó. Porque supuestamente no se aprobaron tal como se enviaron.

¿Dónde va la estrategia? Es que en el último discurso presidencial por fiestas patrias, Vizcarra arremetió tácticamente en contra de los parlamentarios y llamó a adelanto de elecciones generales. Si no se adelanta las elecciones, ¿qué se podría ganar políticamente a futuro? La verdad, poco.

Pero si se recorta el mandato de él y los parlamentarios a un año antes, terminaría con un alto activo de popularidad que incluso podría impulsar una nueva bancada para el siguiente quinquenio. Sí, un grupo político que lo defienda y haga oposición para su retorno al sillón presidencial, pero esta vez por la puerta grande. Y no dejar cabos sueltos como sus antecesores que no tuvieron mayor representación parlamentaria al dejar el cargo. Que es por ahí donde además de los casos de corrupción los arrinconaron políticamente. Ya se modificó la ley de organizaciones políticas y puede organizar un movimiento político a su medida.

Domingo, 04 de agosto de 2019