El contexto determina la política. Hace algunas semanas escribía, en esta misma columna, sobre la posibilidad de que vientos ideológicos provenían del sur del continente para hacer tambalear a la política peruana. Sin duda, esa consideración sigue siendo una posibilidad en medio de tanto descontento social que acaba de pronunciarse en las calles.

A menudo, los políticos creen que el factor de continuidad persigue sus objetivos partidarios y por ende deberían permanecer, como actores políticos, en política. La sensualidad del poder acaricia sus ambiciones, aunque luego suele cegar su camino. Todo podría parecer perfecto para esa continuidad de trabajo, sin embargo, el contexto actual reclama cambio y alternancia.

¿Qué puede significar el factor de cambio para la política? Es que son los políticos los que deberían comprender, en primer orden, esta variable social. La vieja forma de hacer política y sus actores insisten en que todo tiempo pasado fue mejor y lo nuevo es ajeno a la normalidad. Se ignora lo relativo y efímero que resulta ser el poder político y más aún cuando no se escucha las nuevas demandas de la población.

La manifestación ciudadana de miles de jóvenes, en los últimos acontecimientos políticos, es una clara muestra del hartazgo ciudadano por lo que hacen los políticos. El breve gobierno del presidente de la República, Francisco Sagasti, tendrá varios retos por cumplir para una sociedad impaciente en medio de crisis como salud, economía y política. La juventud nos deja un mensaje, no son tiempos para el continuismo de viejas prácticas políticas; sino para el cambio. 

Domingo, 22 de noviembre de 2020
Diario Correo – Huancayo