Aunque el apellido del señor Néstor Wong puede sonar a que pertenece a una familia muy conocida dueña de supermercados, no es tanto así. Nunca me comentó ser parte de tal linaje familiar. Él se dedica a vender camisas y corbatas desde hace algunos años. A través de la venta directa en oficinas que realiza durante todo el año viaja a muchas provincias del Perú.

Recientemente, estuvo por Huancayo en donde también se puede aprovechar intercambiar opiniones. Y claro, mientras resolvíamos nuestro trato comercial, no podía ser ajena a nuestra conversación hablar sobre la presencia de los venezolanos.

Luego de oír su opinión preocupante y solidaria sobre lo que atraviesan los venezolanos me comenta que él vivió y trabajó durante cinco años en Alemania (1993 – 1998). Fueron tiempos del post terrorismo demencial y “Alan – I”. Recuerda perfectamente cómo sufrió discriminación por el hecho de ser peruano.

Los alemanes dijeron; “formen dos columnas para las entrevistas de trabajo. A la derecha los peruanos…”. El señor Néstor, al lado de cinco peruanos de entre treinta aspirantes levantó la mano y se oyó; “fuera, fuera los peruanos…fuera”. Los seres humanos son migrantes por su propia naturaleza y por diferentes motivaciones (político, social y económico). ¡No hagamos a otros lo que no queremos que nos hagan a nosotros! Me resulta difícil comprender como resueltamente podemos ir a misa los domingos pero durante la semana expresar odios y poca solidaridad. Es claro que vivimos en una sociedad hipócrita.

Domingo, 26 de agosto de 2018
Diario Correo – Huancayo