En los últimos cinco años, los peruanos pudimos ver juramentar al cargo como presidentes a cinco políticos (Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti y Pedro Castillo). Hay que precisar que los primeros tres mandatarios dejaron el poder en medio de una crisis política.

Después de los sucesivos escenarios de inestabilidad, cuando se creía que todo volvería a la normalidad, nada de eso sucedió en la política peruana.

Pareciera que el Perú es terreno fértil para una secuencia de sucesivas crisis política que inevitablemente genera una alta dosis de incertidumbre o disenso político. Y, por lo general, el costo social no sólo perjudica a los más pobres sino también al desarrollo de todos los sectores productivos.

Según el Latinobarómetro 2021 (www.latinobarometro.org), el Perú es uno de los países con los indicadores más alarmantes en América Latina. La alta desconfianza en los partidos políticos (7%), insatisfacción por la democracia (11%) y el bajo nivel de confianza en los gobiernos (16%) son algunos de los resultados que llama la atención en una muestra que se realizó con más de 20 mil entrevistados en 18 países.

Por lo que se detalla en el informe del latinobarómetro, se observa la grave situación política que atraviesa la política peruana. Un gran sector de los peruanos se sienten insatisfechos por la democracia. Tienen una alta desconfianza por sus gobernantes y sobre todo tienen un alto rechazo a los partidos políticos que es desde allí de donde provienen las canteras de los  liderazgos políticos.

¿Hacia dónde va la política peruana? Es claro que si los políticos de izquierdas, centro o derechas continúan sin comprender la necesidad de construir consensos políticos (incluso al interior de sus partidos) vamos camino al despeñadero. La presencia de Pedro Castillo como gobernante es el resultado del hartazgo de la población por la pelea de los políticos, y también por observar más de lo mismo.

Domingo, 17 de octubre del 2021
Diario Correo – Huancayo