¿Política de gobierno o política de Estado? Una muestra de qué manera se echa por la borda una política de gobierno se da en Sangani (Chanchamayo), donde actualmente están abandonados los módulos del programa médicos de familia, de la gestión anterior de Vladimir Cerrón. En Justicia Paz y Vida (Huancayo) ocurre lo mismo, pudiendo dar atención en salud a miles de pobladores. Millones de inversión al olvido.

Lo mismo sucedió con programas sociales como el PICET y PROSAN de Vladimiro Huaroc que procuraba atender a niños menores de tres años para estimulación temprana y mejorar sus prácticas alimenticias, especialmente de familias que viven en zonas rurales. Ahí donde el modelo económico nunca llega.

Algunos políticos cuestionan el modelo económico (libre mercado). Pero justamente, son los mismos políticos ya como autoridades, los responsables de que miles de familias sean “excluidas” del sistema, generando insatisfacción y que el Estado, simplemente no existe.

Una forma de dar continuidad a una política de gobierno se da en Lima. Luis Castañeda crea el hospital de la solidaridad para atender a diversos sectores de la población. El modelo de salud funcionó bien que incluso Susana Villarán no se atrevió a cerrarlo.

En la construcción de una auténtica política de Estado, que debería partir desde el gobierno central en áreas sociales como salud, alimentación y educación debiera existir un mínimo de “consenso gubernamental” (local – regional) para cerrar el paso a la improvisación desmedida y al populismo mediático. “El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica”.

Domingo, 11 de octubre de 2015