La provincia de Huancayo, es una de las localidades más importantes en la región central del Perú. Por estos días, el municipio Wanka se encuentra en medio de una crisis institucional y desgobierno debido a que una vez más su alcalde se encuentra en la clandestinidad.

La acusación fiscal en contra del alcalde, Juan Carlos Quispe, determinó una detención preliminar junto a otros servidores públicos por indicios de corrupción. Y, si la carpeta fiscal no logra ser contundente probablemente el burgomaestre retornaría al sillón municipal, pero la herida con olor a decepción quedará abierta.

Conseguir la confianza de la población es el activo más importante para un político. Las graves imputaciones que se realizan al alcalde Wanka, Carlos Quispe, sin duda, contribuirá al desvanecimiento y percepción negativa de la política. Con dos alcaldes acusados fiscalmente, es muy difícil que la población mantenga su aprobación de gestión e incluso tendrán más argumentos para desconfiar aun más de los políticos en los próximos procesos electorales.

Cuando un ciudadano decide ingresar a la política y logra el objetivo de administrar los recursos de la población, en realidad, lo que recibe es la confianza de sus electores. Y, cuando esa confianza es desperdiciada o defraudada comienza la pérdida de credibilidad y da paso al comienzo del fin de una carrera política. La desconfianza quebrada es tan igual al quiebre de una relación sentimental.

Es cierto que no ganan los comicios electorales los políticos más preparados o lo más inteligentes. Sin embargo, con las declaraciones hechas por el alcalde Carlos Quispe quien afirmó que llegó al cargo sin saber leer ni escribir es una muestra de la precariedad del nivel político que nos acompaña, por lo menos, a nivel local.

La política es el medio para solucionar los problemas que aquejan a la población. No es un fin para obtener ventaja económica o tener un atajo para resolver los problemas económicos de los que apoyaron la campaña.

Domingo, 27 de febrero del 2022
Diario Correo – Huancayo