base_image

Como muy bien define el consultor político, Antonio Sola. El líder, en toda crisis ha de serlo y también parecerlo, sino acabará siendo villano. Por tanto, hay indicios como lo sucedido recientemente para suponer que la gestión edil de Huancayo va en piloto automático. Existirá alguna explicación y sanción sobre la actitud de los Policías Municipales, quienes hicieron lo que les dio la gana, olvidando, si es que existe, algún tipo de protocolo de intervención. Sin el más mínimo respeto por el derecho a la vida, terminaron moliendo a golpes y dejaron sin vida a una persona a plena luz del día y a unos metros del municipio.

Es cierto que se requiere orden en las calles, pero nunca a costa de una vida humana y jamás pisoteando el ingenio comercial que se hace cuando se tiene que llevar comida a casa. Es simple naturaleza económica que cuando existe una necesidad, se producirá demanda y en consecuencia habrá algo que vender. Los comerciantes no son delincuentes, reclaman el ofrecimiento de campaña del alcalde para dejarlos trabajar durante cuatro años más. Prometió de todo. ¿Quién debería asumir la responsabilidad política?

También en campaña prometió solucionar el caos vehicular de la ciudad. Nada. Los transportistas amenazan con movilizaciones para que cesen los constantes abusos. El puente por la calle Arequipa quedó al olvido. ¿Hay algo de eso? Nada. Y el modelo de Asociación Público Privada (APP). ¿Para qué?

La instalación final de la planta de tratamiento de residuos sólidos para Huancayo. Nada. Al parecer, la experiencia del ex congresista, resultó todo un fiasco para los huancaínos.

Domingo, 01 de mayo de 2016